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| CON MAXIMILIANO SPADA |
El Senado es hoy el epicentro de la política nacional. El oficialismo, liderado por la jefa de bloque Patricia Bullrich, ha logrado finalmente el quórum para tratar la Reforma Laboral.
Concesiones clave: Se eliminó el artículo que reducía el impuesto a las Ganancias para sociedades (un guiño vital para que los gobernadores no pierdan coparticipación) y se moderaron puntos que la CGT consideraba "líneas rojas".
El nudo del conflicto: La creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para cubrir despidos y la redefinición de la "mejor remuneración" para indemnizaciones son los puntos que tienen a los gremios en pie de guerra.
La calle porteña: La CGT y diversos movimientos sociales han transformado las inmediaciones del Palacio Legislativo en un hervidero. La consigna es clara: "La reforma es contra los trabajadores". El oficialismo replica que es "la primera ley laboral de la democracia" para salir del estancamiento de 15 años sin creación de empleo formal.
Santa Fe: El sirenazo que no cesa
Si en Buenos Aires la discusión es de despachos y leyes, en Santa Fe la crisis es de territorio y supervivencia. La provincia atraviesa un acuartelamiento de hecho que tiene en vilo a Rosario y la capital.
El reclamo salarial: Los agentes rasos denuncian que sus ingresos reales apenas rozan los $400.000, mientras que la canasta básica familiar supera largamente el millón de pesos. A pesar de los plus operativos anunciados (que pueden elevar los sueldos de bolsillo a casi $2.000.000 para jerarquías medias), el malestar persiste por el carácter no remunerativo de muchas sumas.
Crisis de salud mental: Un dato escalofriante sobrevuela las protestas: 17 suicidios policiales en el último año, un síntoma brutal del estrés y la precariedad bajo la que operan en una provincia sitiada por el narcotráfico.
Tensión interna: En Rosario, la situación llegó al límite cuando se registraron incidentes entre los propios efectivos: agentes que patrullaban sumándose al "sirenazo" y otros, por orden superior, intentando desalojar a sus propios compañeros y familiares con gas pimienta.
Análisis: La calle que arde
La sincronía entre el debate legislativo y la crisis policial no es casual. Representa el choque entre un modelo que busca la eficiencia fiscal y la flexibilización contra una base social —y de seguridad— que ya no tolera más el "ajuste sobre el ajuste".
El gobernador Pullaro intenta apagar el incendio en Santa Fe levantando las sanciones a los policías manifestantes ("disponibilidades"), pero el parche parece insuficiente frente a una fuerza que se siente desprotegida. Mientras tanto, el país mira al Senado: si la ley sale hoy, será una victoria política para Milei, pero el costo podría ser una fractura social difícil de soldar con la calle, literalmente, en llamas.
Nota al pie: El oficialismo confía en tener los 44 votos necesarios en el Senado para convertir la reforma en ley antes de la medianoche.
