Escribo estas líneas con una mezcla de cansancio y una bronca que ya no me entra en el cuerpo. Como ciudadana que paga sus impuestos y respeta las leyes, estoy harta de ver cómo la calle se convirtió en tierra de nadie, donde los jóvenes delinquen con la tranquilidad de quien sabe que tiene un "pase libre" por su fecha de nacimiento.
Ya basta. Es hora de bajar la edad de imputabilidad. Si un chico tiene la madurez para empuñar un arma, para organizar un robo o para arrebatarle la vida o el esfuerzo a un laburante, entonces tiene la madurez para responder ante un juez. La impunidad solo genera más violencia y nos toma el pelo a los que vamos por derecha.
Pero no se equivoquen...
No estoy pidiendo que los tiren en una cárcel común a mezclarse con asesinos seriales y delincuentes de carrera. Eso no es justicia, eso es lavarse las manos y fabricar una bomba de tiempo que nos va a explotar en la cara a todos en un par de años.
Mi pedido es claro y exige responsabilidad política:
Infraestructura específica: Necesitamos centros de detención juveniles que parezcan lo que deben ser: lugares de reforma, no depósitos de personas.
Inversión real: El proyecto de ley de baja de imputabilidad no sirve de nada si no viene acompañado de un presupuesto blindado para construir institutos modernos, con seguridad, pero también con talleres, educación obligatoria y asistencia psicológica.
Seguimiento y Reinserción: El Estado tiene que dejar de ser un espectador. Si los vamos a privar de la libertad, que sea para devolverle a la sociedad ciudadanos, no delincuentes profesionales.
Bajar la edad sin invertir en donde van a ir esos jóvenes es puro humo electoral. Queremos seguridad, queremos que se termine la joda, pero también queremos soluciones que funcionen a largo plazo.
Justicia responsable o nada.
Atentamente,
Josefa Ciudadana que no se calla más.
