La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó su estado de alerta y movilización en rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, la jornada de protesta no contará con el respaldo de un cese de actividades a nivel nacional, una decisión que expone las fisuras estratégicas entre las distintas alas que componen la central obrera.
El debate interno: ¿Movilización o Paro?
Durante el encuentro de la cúpula sindical, el sector más combativo de los gremios —apoyado por sectores del transporte y la industria— presionó para que la marcha al Congreso fuera acompañada por un paro general. El argumento principal era garantizar una masividad contundente y blindar la asistencia de los trabajadores sin riesgo a represalias salariales.
No obstante, el sector "dialoguista" terminó imponiendo su postura. Los dirigentes de este bloque prefieren mantener abiertos los canales de negociación con el Ejecutivo y consideran que un paro total en este momento sería una medida prematura que podría agotar el capital político del gremio antes de que la ley llegue a su tratamiento clave.
Libertad de acción: Un compromiso a medias
Para evitar una ruptura pública, la conducción nacional de la CGT optó por una solución intermedia:
Convocatoria oficial: Se mantiene la movilización masiva frente al Palacio Legislativo.
Libertad de acción: La central otorgó "vía libre" a cada sindicato para decidir si convoca o no a un cese de tareas por sector.
"Entendemos la urgencia de las bases, pero la estrategia debe ser quirúrgica. Cada gremio conoce su realidad y tiene la potestad de decidir cómo acompañar", expresaron fuentes cercanas a la conducción.
El foco en la Reforma Laboral
El malestar sindical se centra en los puntos de la reforma que tocan la ultraactividad de los convenios, la reducción de las indemnizaciones y las modificaciones en las cuotas solidarias, puntos que la CGT considera un ataque directo a la estructura de financiamiento y poder de los sindicatos.
Con esta decisión, el mapa de la protesta del próximo miércoles será heterogéneo: mientras algunos servicios podrían verse afectados por paros parciales, otros gremios solo enviarán delegaciones y columnas de trabajadores al Congreso.
