El "rally" urbano de Firmat: El deterioro de calles y veredas pone a prueba a los vecinos
Entre baches profundos y baldosas sueltas, transitar por la ciudad se ha convertido en un desafío a la destreza y a la paciencia. Los vecinos reclaman soluciones urgentes ante una infraestructura que no da tregua.
FIRMAT – No es necesario salir a la ruta para sentir el rigor del terreno. En muchas de las arterias principales y barrios de nuestra ciudad, el pavimento parece haber perdido la batalla contra el tiempo y la falta de mantenimiento. Los pozos, que en algunos casos ya califican como "cráteres", no solo dañan trenes delanteros y cubiertas, sino que representan un peligro latente para la seguridad vial.
Una trampa bajo el asfalto
La situación de las calles es el tema de conversación obligado en cualquier gomería o taller mecánico local. "Ya no esquivamos pozos, elegimos en cuál caer", comenta con ironía un remisero que recorre la ciudad a diario. El problema se agrava tras los días de lluvia, cuando el agua oculta la profundidad de los baches, transformando calles transitadas en campos minados para motociclistas y ciclistas, quienes se llevan la peor parte en términos de integridad física.
El peligro de caminar: Veredas en ruinas
Si el panorama para los vehículos es complejo, para el peatón la situación no es más alentadora. Las veredas de Firmat presentan un estado de fragmentación preocupante. Entre raíces de árboles que han levantado el hormigón, baldosas flojas que "escupen" agua en días húmedos y sectores directamente intransitables, caminar por el centro o por las zonas periféricas exige una atención constante al suelo.
"Para una persona mayor o alguien con movilidad reducida, una vereda rota es una barrera insalvable. Es triste ver cómo perdemos la accesibilidad en nuestra propia ciudad", señaló una vecina del Barrio Centro.
Los puntos más críticos
Si bien el deterioro es generalizado, los reclamos se concentran en:
Accesos principales: Donde el tráfico pesado termina de demoler el pavimento existente.
Zonas escolares: Donde el flujo de niños y padres hace que el estado de las veredas sea una cuestión de seguridad pública.
Intersecciones sin iluminación: Donde los baches se vuelven "invisibles" al caer el sol.
¿Cuál es la solución?
Si bien se han anunciado planes de bacheo y reparaciones puntuales, el ritmo de degradación parece ser más veloz que el de las cuadrillas municipales. Los vecinos exigen un plan integral de infraestructura que no solo "parchee" los huecos con material frío —que suele desprenderse a las pocas semanas— sino que brinde soluciones de fondo.
Mientras tanto, los firmatenses continúan su día a día afinando los reflejos para evitar una caída o una rotura mecánica, esperando que el próximo titular no sea el de un accidente grave provocado por un pozo que "ya tiene nombre propio".


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