Entre lo que no se nombra | Capítulo 6 — Las sombras del miedo

 


A pesar de la confesión, no fue fácil.
Martín temía que su familia no lo aceptara. Solían hacer comentarios duros sobre “cómo deben ser las cosas”. Pablo, por su parte, vivía en una casa donde lo diferente siempre era mirado con recelo.
Así que, por decisión mutua, mantuvieron su relación —o lo que fuera que estaban construyendo— en silencio. Era como un fuego pequeño que ambos protegían del viento.
Se encontraban en plazas escondidas, o caminaban por calles donde nadie los conocía.
A veces, Pablo tomaba la mano de Martín solo unos segundos antes de soltarla con miedo.
Martín suspiraba, frustrado por tener que esconder algo tan hermoso.
Pero aun así, había algo dulce en la clandestinidad: miradas cómplices, roces de dedos, sonrisas que solo ellos entendían.
Era una libertad pequeña, pero era suya.

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