A medio siglo del quiebre: Los hilos invisibles del 76 en la Argentina de hoy

Se cumplen 50 años de aquel 24 de marzo de 1976, una fecha que quedó grabada como el inicio del capítulo más oscuro de la historia argentina. Sin embargo, a cinco décadas del golpe encabezado por Videla, Massera y Agosti, la pregunta que recorre las redacciones y los debates académicos ya no es solo qué pasó, sino qué queda.

Bajo la superficie de nuestra democracia actual, persisten estructuras y legados que los especialistas denominan los "pilares de la dictadura": herencias económicas, jurídicas y sociales que han demostrado ser notablemente resistentes al paso del tiempo y a los cambios de gobierno.

1. El modelo económico: Del desarrollo a la especulación

El cambio más profundo que introdujo el Proceso de Reorganización Nacional no fue solo político, sino estructural. El ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, desmanteló el modelo de sustitución de importaciones para instaurar la valorización financiera.

  • La Deuda Externa: Argentina pasó de una deuda de aproximadamente 5.000 millones de dólares en 1975 a más de 45.000 millones en 1983. Este endeudamiento crónico sigue siendo, 50 años después, el principal condicionante de la soberanía nacional.

  • Desindustrialización: El golpe rompió la columna vertebral de la industria nacional, desplazando el eje del trabajo hacia los servicios y la exportación de materias primas, una matriz que aún hoy genera tensiones sociales.

2. El entramado jurídico: Las leyes que sobrevivieron

Aunque parezca contradictorio, gran parte de la vida cotidiana en democracia sigue regida por decretos-leyes firmados por dictadores.

  • Ley de Entidades Financieras (1977): Sigue vigente y es la base del sistema bancario actual. Fue diseñada para favorecer la concentración de capital y la especulación por encima del crédito productivo.

  • Ley de Inversiones Extranjeras: Otra pieza clave que otorga beneficios que aún hoy marcan la relación con los capitales globales.

  • Código Aduanero y Ley de Expropiaciones: Normas estructurales que la democracia ha "parcheado" pero no sustituido integralmente.

3. La herencia social: La fragmentación del tejido

El terrorismo de Estado no solo buscó eliminar personas, sino disciplinar a la sociedad. El pilar social de la dictadura fue la ruptura de la solidaridad colectiva.

  • La brecha de desigualdad: La pobreza en Argentina antes del golpe era inferior al 10%. El modelo instaurado inició una curva de exclusión estructural que la democracia no ha logrado revertir, consolidando niveles de pobreza que hoy oscilan en cifras alarmantes.

  • La cultura del "no te metas": Si bien las nuevas generaciones han recuperado la calle y la militancia, ciertos mecanismos de vigilancia y estigmatización del conflicto social siguen presentes en los discursos de seguridad actuales.

Memoria, Verdad y Justicia: El contrapilar

Frente a estos pilares de continuidad, Argentina erigió un pilar de ruptura único en el mundo: el proceso de Memoria, Verdad y Justicia.

"La democracia argentina es hija de la resistencia a la dictadura. Los juicios de lesa humanidad y la búsqueda de los nietos son la única base sólida sobre la cual podemos intentar desmantelar el resto de la herencia autoritaria."

A 50 años, el aniversario no es solo un ejercicio de nostalgia o dolor. Es una oportunidad para analizar cuánto del "sentido común" económico y jurídico actual fue impuesto por la fuerza y sigue esperando una verdadera transformación democrática. El golpe de 1976 no fue solo un paréntesis; fue un diseño de país que, en muchos aspectos, todavía habitamos.


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