Entre lo que no se nombra | Capítulo 8 — La tormenta social
Pero la felicidad duró poco.
Un día, en el recreo, alguien los vio demasiado cerca detrás del gimnasio. La mirada fue suficiente para que los rumores empezaran a esparcirse como fuego.
—Dicen que esos dos están raros…
—Se los ve juntos todo el tiempo.
—¿No será que…?
Los comentarios crecieron. Algunos con burla. Otros con desprecio.
Un profesor incluso les hizo un comentario “inocente” sobre “cuidar su reputación”.
Pablo comenzó a sentirse observado. Martín se enojaba con facilidad.
Los prejuicios empezaron a desgastarlos: no porque dudaran de lo que sentían, sino porque vivirlo se volvía cada día más difícil.
Esa noche, ninguno de los dos pudo dormir.





Comentarios
Publicar un comentario