PsicoEspacio: Carta Abierta de una Docente: El Valor de Educar no se Paga con Vocación

A quien corresponda (Autoridades Provinciales y Comunidad Educativa):

Escribo estas líneas no solo como trabajadora de la educación, sino como alguien que ve, mes tras mes, cómo su compromiso profesional es ignorado. Hoy no vengo a hablar de pedagogía, sino de la cruda realidad que enfrentamos al salir de la escuela: los docentes de Santa Fe estamos cansados.

Estamos cansados de ser el "ajuste" permanente. Se nos exige formación continua, innovación en el aula, contención emocional para nuestros alumnos y resultados de excelencia. Cumplimos con todo eso, pero al llegar el día de cobro, nos encontramos con salarios que apenas rozan la línea de la pobreza.

¿Qué es lo que no se ve?

  • La docencia no termina en el timbre: Planificamos, corregimos y creamos materiales en horas que no se pagan.

  • Ponemos el cuerpo y el bolsillo: Muchas veces terminamos comprando insumos para que el aula funcione, mientras el estado discute porcentajes que la inflación devora en una semana.

  • El pluriempleo como condena: Para llegar a fin de mes, muchos colegas deben correr de una escuela a otra, agotando su energía y restando calidad a su vida y a la enseñanza.

La educación pública se sostiene por el amor que le tenemos a nuestros alumnos, pero la vocación no paga el alquiler, ni la luz, ni el supermercado. Un docente angustiado por sus deudas es un docente al que se le está arrebatando su derecho a trabajar con dignidad.

Exigimos un salario que respete nuestra formación y nuestra responsabilidad social. No pedimos privilegios, pedimos justicia. Sin salarios dignos, el discurso sobre la "prioridad educativa" es simplemente una cáscara vacía.

Atentamente,

Una docente que ama enseñar, pero que también necesita vivir.

Julieta

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