Psico-Espacio: Martin, Crónica de un cansancio que no paga las cuentas
Escribo esto desde el último rincón de lucidez que me queda antes de que suene la próxima alarma. No es una carta de queja vacía, es el testimonio de alguien que perdió la cuenta de las horas, pero no de los centavos.
Hoy tengo tres trabajos. El primero me da la formalidad, el segundo me da el oxígeno y el tercero es el que me permite, apenas, no caer en el abismo de la deuda. Mi día empieza cuando todavía es de noche y termina cuando el silencio de la ciudad es absoluto. Paso de una oficina a una pantalla, y de ahí a cualquier changa o tarea extra que me permita sumar unos pesos más al mes.
Lo más doloroso de la crisis en Argentina no es solo que los precios suban en el supermercado cada semana; es la sensación de que el esfuerzo dejó de ser garantía de progreso. Antes, trabajar duro significaba ahorrar para un sueño; hoy, trabajar el triple apenas significa empatarle al miedo de no llegar a fin de mes.
Vivir en este estado de alerta permanente agota el alma. Miro el calendario no con la esperanza de un descanso, sino con la angustia de ver cuántos días faltan para el próximo cobro, sabiendo de antemano que ese dinero ya tiene dueño: los servicios, el alquiler, la comida básica. La clase media se ha vuelto una malabarista de prioridades, donde elegir comprar un par de zapatillas nuevas significa, inevitablemente, recortar en algo igual de esencial.
Dicen que somos un país resiliente, que "estamos acostumbrados". Pero no deberíamos acostumbrarnos a que la vida se nos pase entre planillas de gastos y el cansancio crónico. No es digno que, teniendo la voluntad y la fuerza para cumplir con tres empleos, la meta final sea simplemente poner la cuenta en cero.
Sigo adelante porque no hay otra opción, pero escribo esto para que se sepa: detrás de los números de la macroeconomía y las noticias sobre la crisis, hay miles de nosotros que ya no tenemos más tiempo que vender, ni más energía que entregar.
Atentamente,
Alguien que solo quiere volver a dormir sin calcular intereses.





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