Del control al libre mercado: El fin de Precios Cuidados, Ahora 12 y Cuotas Simples marca un cambio de época para el consumo.
La desregulación económica avanza sin freno. Con la eliminación definitiva de los programas de asistencia al consumo que marcaron la última década, los argentinos enfrentan un escenario de total libertad de precios y financiamiento. ¿Qué significa esto para el bolsillo diario?
El mapa del consumo en la Argentina cambió por completo. Lo que durante años funcionó como el "colchón" o el refugio de la clase media y los sectores vulnerables para hacer frente a la inflación y financiar las compras en cuotas, ha pasado formalmente a la historia. El Gobierno Nacional avanzó firmemente en su plan de desregulación económica, dejando sin efecto los últimos vestigios de programas estatales de control de precios y fomento del consumo: Precios Cuidados, el histórico Ahora 12 y su reemplazo más reciente, Cuotas Simples.
Esta medida profundiza el giro de 180 grados en la política económica del país, bajo la premisa oficial de que la competencia libre y la eliminación de la intervención estatal son las únicas vías genuinas para pulverizar la inflación y normalizar el comercio.
El fin de la "anestesia" al bolsillo
Durante más de diez años, Precios Cuidados (con sus distintas variantes y nombres según la gestión de turno) funcionó como una referencia —muchas veces distorsionada, pero referencia al fin— en las góndolas de los supermercados. Para el consumidor, era la guía para encontrar el producto más barato del estante; para el comerciante, un tope regulatorio.
Hoy, las góndolas se rigen bajo la estricta ley de la oferta y la demanda. Si bien el Gobierno argumenta que la eliminación de estos programas transparenta el mercado y obliga a las empresas a competir de verdad bajando los precios para captar clientes, en el corto plazo el consumidor se encuentra desorientado, sin precios de referencia claros y atado a las promociones particulares de cada cadena de supermercados.
Tarjetas en transición: De la cuota subsidiada al interés de mercado
El golpe más sensible para el consumo de bienes durables (electrodomésticos, indumentaria, tecnología y turismo) se siente en el financiamiento. El programa Ahora 12 fue, durante el grueso de las crisis recientes, el motor que permitió a las familias equipar el hogar o comprar zapatillas sin morir en el intento.
Su posterior versión, Cuotas Simples, intentó funcionar como una transición con tasas de interés algo más cercanas a la realidad macroeconómica, pero manteniendo el espíritu del subsidio estatal para dinamizar las ventas de origen nacional.
Con la eliminación de estas herramientas, el financiamiento vuelve al terreno netamente privado. A partir de ahora, son los bancos, las tarjetas de crédito y los propios comercios los que definen las tasas de interés y los plazos de financiación.
El impacto en los comercios de cercanía: Para los comercios locales y de barrio, estas herramientas eran la única forma de competir de igual a igual con las grandes superficies. Hoy, el desafío para el comercio minorista es doble: sostener las ventas en un contexto de bolsillos flacos y absorber los costos si quieren ofrecer, por cuenta propia, planes sin interés.
Hacia dónde va el consumo: ¿Competencia o parálisis?
El argumento oficial es claro: las distorsiones que generaban estos program
as terminaban pagándose con emisión monetaria e inflación. Al quitar la intervención del Estado, el mercado debería tender al equilibrio. De hecho, desde los sectores financieros afirman que la baja de la inflación general permitirá que los bancos salgan a ofrecer créditos y planes de cuotas con tasas mucho más bajas y competitivas de lo que se veía hace un tiempo.
Sin embargo, en el "mientras tanto", la realidad en la calle muestra un consumidor hiper-atento, que camina, compara y piensa dos veces antes de pasar la tarjeta. La era de "comprar en cuotas que total la inflación las licúa" terminó. Entramos en la era de la libre elección, donde el presupuesto familiar se defiende centavo a centavo, sin red de contención estatal.



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