Murió Taty Almeida, un emblema eterno de la lucha por los Derechos Humanos
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora falleció este domingo a los 95 años.
El país se encuentra conmovido por la triste noticia de la partida de Lydia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida por toda la sociedad argentina y el mundo entero como Taty Almeida. La histórica referente de las Madres de Plaza de Mayo falleció este domingo por la tarde en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde permanecía internada en estado crítico, acompañada por sus familiares y allegados más cercanos.
Con su partida a los 95 años, se despide una de las voces más lúcidas, cálidas y tenaces de la militancia social y civil de nuestra historia reciente.
Una vida partida por el dolor y reconstruida en la lucha
Nacida el 28 de junio de 1930 en el seno de una familia con fuertes raíces y vínculos en las Fuerzas Armadas, Taty ejerció como docente y llevó una vida alejada de la actividad política tradicional durante décadas.
Aquel golpe desgarrador la impulsó a dejar atrás los temores y prejuicios de su entorno para volcarse a una búsqueda desesperada que, eventualmente, la unió al grupo de madres que marchaban alrededor de la Pirámide de Mayo. Taty solía recordar con enorme humildad el miedo inicial a no ser aceptada por su trasfondo familiar, pero en la mítica plaza encontró un refugio colectivo, una hermandad de pañuelos blancos y un motor inquebrantable para exigir justicia.
El legado de la alegría y la posta a los jóvenes
A lo largo de cinco décadas, Taty Almeida se consolidó como una figura clave en la visibilización de los crímenes de lesa humanidad. Formó parte activa de la Línea Fundadora de las Madres, participó en denuncias ante organismos internacionales y se transformó en una oradora indispensable de la democracia argentina.
A diferencia de los discursos solemnes o distantes, Taty siempre se caracterizó por su estilo cercano, su ternura y una profunda pedagogía. En sus últimas apariciones públicas —como el emotivo doctorado honoris causa recibido recientemente por la Universidad de Buenos Aires (UBA)—, insistió firmemente en que "la militancia es compromiso" y dirigió sus mayores esfuerzos a dialogar con las nuevas generaciones.
"Quedamos muy pocas Madres y Abuelas, pero ya hemos pasado la posta. De a poquito, porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie", había expresado en una de sus últimas e inspiradoras intervenciones.
La noticia de su deceso generó inmediatas repercusiones en todo el arco político, social y cultural del país, donde referentes de diversos sectores coinciden en destacar su coherencia ética, su inmenso amor y su recordado mantra de resistencia: "La única lucha que se pierde es la que se abandona".
Próximamente las organizaciones de Derechos Humanos darán a conocer los detalles de las ceremonias para su último adiós. Con el nudo en la garganta que deja su ausencia física, las calles seguirán resonando con el eco de su voz fuerte y clara.
¡Taty Almeida, presente, ahora y siempre!



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