Los últimos días de la inocencias: Capítulo 1, La Hoja de Ruta
El auto avanza por la Ruta 40. El baúl está cargado de alcohol, carne y un secreto. Mateo repasa el itinerario impreso mientras Leo maneja demasiado rápido. Julián fuma mirando por la ventana y Tomás mira su anillo de compromiso como si fuera un grillete.
—Si volvés a tocar la bocina, Leo, te juro que tiro tu valija por el piso —dice Julián, soltando el humo.
—Es para despertar el ambiente, viejo. ¡Nos vamos a congelar el cerebro y a romper la noche! Tomás, reacciona, ¡te casás en dos semanas! —grita Leo dando un volantazo.
—Justamente por eso quiero llegar entero —murmura Tomás, pálido—. Mateo, ¿seguro que este lugar tiene calefacción?
Mateo acomoda sus anteojos y golpea el papel.
—Cabaña "El Refugio". Cinco estrellas en la plataforma, chimenea de piedra, sin Wi-Fi para conectar con la naturaleza y, lo más importante, cero distracciones. Todo cronometrado. Hoy: asado y anécdotas. Mañana: trekking duro.
Julián suelta una carcajada seca.
—Planeaste una despedida de soltero que parece un retiro espiritual de autoayuda. Patético.
Llegan al caer el sol. La cabaña es imponente, rodeada de coihues gigantescos. Al apagar el motor, el silencio del bosque los envuelve. Es un silencio denso. Cuando entran, sobre la mesa principal, encuentran una botella de whisky importado con una nota sin firmar: "Para que el pasado no se enfríe".




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