Multitudinaria movilización bajo la consigna "La patria no se vende": miles de manifestantes coparon las calles este 6 de agosto

En una jornada signada por la masividad y un alto clima de tensión política, cientos de miles de personas se movilizaron hoy, 6 de agosto de 2026, hacia las plazas y avenidas principales de los núcleos urbanos del país. La convocatoria, respaldada por una amplia alianza de centrales sindicales, movimientos sociales, agrupaciones estudiantiles y sectores autoconvocados, tuvo como eje central el rechazo a las reformas estructurales y a los proyectos de privatización impulsados en las últimas semanas.
Desde las primeras horas de la tarde, las arterias de acceso a los centros de concentración colapsaron ante el flujo constante de columnas que avanzaban a paso firme. Entre banderas nacionales, pancartas artesanales y el retumbo constante de los bombos, el lema unificado sonó al unísono: "La patria no se vende".
Los ejes centrales del reclamo
La jornada de protesta articuló una serie de demandas que abarcan tanto la coyuntura macroeconómica como la defensa de activos estratégicos:
Soberanía y patrimonio público: Firme oposición a la venta o concesión de empresas estatales emblemáticas, recursos energéticos y servicios esenciales a capitales privados.
Protección del empleo y el poder adquisitivo: Exigencia de paritarias libres sin techos, freno a la ola de despidos en el sector público y recomposición urgente de jubilaciones y salarios.
Preservación de la educación y salud pública: Rechazo a los recortes presupuestarios en universidades nacionales, ciencia y el sistema sanitario público.
Una postal de unidad y participación diversa
El paisaje de la marcha destacó por su diversidad generacional y social. Familias enteras, jubilados, trabajadores informales y colectivos universitarios compartieron el espacio público en un clima de manifestación pacífica pero contundente. Representantes de los sectores convocantes leyeron un documento conjunto en el que remarcaron que "los bienes comunes y las decisiones del destino nacional pertenecen al pueblo y no son moneda de cambio para acuerdos de coyuntura".
La jornada concluyó hacia el atardecer con la desconcentración ordenada de los contingentes, dejando un mensaje inequívoco sobre la mesa política: el descontento social ha tomado las calles y la resistencia a la venta de activos nacionales se consolida como un frente articulado de cara a los próximos debates legislativos.




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