PsicoEspacio: Florencia, Una vecina del barrio.
Nos sacaron el subsidio de la Zona Fría de la noche a la mañana, ignorando por completo lo que significa pasar el invierno en nuestras latitudes. Vivir en esta región no es un capricho ni una elección estética; acá el gas no es un confort, es una necesidad vital de subsistencia. Quitar ese beneficio con el pretexto del ajuste fiscal demuestra un desconocimiento total de la vida cotidiana de las familias trabajadoras, los jubilados y los comerciantes de la zona.
¿Qué pretenden que hagamos? ¿Que elijamos entre comer bien o no congelarnos adentro de nuestras propias casas? En mi cuadra ya son varios los vecinos que están apagando los calefactores en pleno julio, abrigándose con frazadas adentro del living o recurriendo a estufas eléctricas que lo único que hacen es trasladar la deuda a la factura de luz. Nos están llevando a un límite peligroso donde la dignidad humana pasa a un segundo plano.
Esta carta no es solo un descargo individual; es un grito colectivo de protesta y un llamado urgente a la organización vecinal. Exigimos que las autoridades locales y provinciales intervengan de inmediato, que alcen la voz ante los organismos nacionales y las empresas distribuidoras para frenar este atropello. No podemos ni vamos a naturalizar que el acceso al calor en pleno invierno sea un privilegio para unos pocos.




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