Se organiza la esperanza: más de 30 mil personas colmaron el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro junto a Axel Kicillof
En una jornada marcada por la mística militante, el debate colectivo y la convicción de que un país distinto es posible, más de 30 mil compañeros y compañeras de todos los rincones de la Argentina se dieron cita en el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro. El encuentro, encabezado por el gobernador Axel Kicillof junto a referentes políticos, sindicales y sociales de todo el territorio nacional, se consolidó como un hito clave en la construcción de una alternativa política y social frente a la crisis actual.
Desde primeras horas de la mañana, delegaciones de las distintas provincias coparon el predio para participar de comisiones de trabajo donde se debatieron propuestas en materia de soberanía, desarrollo productivo, trabajo digno, educación, salud y derechos sociales. El intercambio federal dejó en claro la necesidad de articular las luchas territoriales en un programa político unificado que devuelva la previsibilidad y la dignidad al pueblo argentino.
Durante el acto de cierre, Axel Kicillof ofreció un encendido discurso que sintetizó el espíritu de la jornada: "No estamos acá solo para resistir el ajuste, estamos para demostrar que hay otro camino. Frente al desmantelamiento de la Patria, desde este plenario empezamos a organizar la esperanza de millones de argentinos y argentinas que se niegan a resignar su futuro", remarcó ante una multitud que acompañó con cantos y banderas.
El Gobernador enfatizó la importancia de la unidad y del trabajo militante de abajo hacia arriba para edificar un proyecto de país federal, inclusivo e industrial. "La Argentina tiene futuro, pero ese futuro no se espera, se construye. Es con más producción, con más soberanía y con un Estado presente que garantice los derechos de las mayorías", concluyó.
El Plenario Federal no solo sirvió como caja de resonancia del diagnóstico social de la Argentina profunda, sino que fijó una hoja de ruta clara para los próximos meses: territorializar el debate, sumar sectores productivos y sociales, y consolidar un espacio capaz de devolverle el protagonismo al pueblo.
La contundente convocatoria dejó un mensaje inequívoco: la esperanza ya no es una expresión de deseo, sino un movimiento en marcha que empieza a organizarse a lo largo y ancho del país.













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